Una oferta con un precio notablemente bajo —o alto— llamará inevitablemente la atención del comité de evaluación. La legislación obliga al contratante a investigar los precios anormales antes de excluir una oferta basada en el precio. Para el licitador, es esencial comprender cuándo se considera que un precio es anormal y cómo se puede justificar de manera efectiva.
¿Qué es un precio anormal?
La ley del 17 de junio de 2016 y el Real Decreto del 18 de abril de 2017 definen un precio como anormal cuando este es manifiestamente desproporcionado con respecto al servicio que se va a prestar. Esto se aplica tanto a los precios anormalmente bajos como a los anormalmente altos, aunque en la práctica es mucho más frecuente el problema de los precios bajos.
Mecanismos de detección
El Real Decreto sobre Adjudicación prevé un sistema de detección mecánico para los contratos adjudicados por precio:
En caso de al menos cuatro ofertas: un precio se considerará aparentemente anormal si es al menos un 15 % inferior a la media de las ofertas presentadas (tras la posible corrección de la oferta más alta).
Si hay menos de cuatro ofertas: el contratante evalúa por sí mismo si un precio parece anormal, basándose, en su caso, en la estimación, el conocimiento del mercado o la comparación con contratos anteriores.
Este umbral mecánico es una indicación, no una exclusión automática. El contratante también puede considerar sospechoso un precio fuera de este mecanismo.
La investigación sobre precios
Procedimiento obligatorio
Cuando se identifica un precio como aparentemente anormal, el contratante está obligado a realizar una investigación sobre el precio. No puede excluir la oferta sin dar primero al licitador la oportunidad de justificar su precio.
El procedimiento consta de tres pasos:
- Pregunta por escrito. El contratante solicita por escrito al licitador una justificación del precio. Indica qué partidas o elementos se consideran anormales.
- Responsabilidad del licitador. El licitador deberá presentar una declaración fundamentada que demuestre que el precio es realista y viable.
- Evaluación. El contratante evalúa la justificación y decide si el precio es aceptable.
Elementos de una responsabilidad sólida
La Directiva 2014/24/UE (artículo 69) enumera los elementos que pueden respaldar una justificación:
- Método de producción o prestación de servicios. Procesos eficientes, automatización, economías de escala.
- Soluciones técnicas. Enfoque innovador que ahorra costes sin perder calidad.
- Condiciones excepcionalmente favorables. Por ejemplo, un stock de materiales adquirido a un precio más bajo o la proximidad de la obra.
- Originalidad de la oferta. Un enfoque original que reduce los costes de forma estructural.
- Cumplimiento de la legislación social y laboral. El licitador demuestra que el precio no va en detrimento de los derechos de los trabajadores ni de los salarios mínimos.
- Ayudas estatales. Si el precio se justifica por ayudas estatales, el licitador deberá demostrarlo. El poder adjudicador informará a la Comisión Europea si las ayudas estatales no son compatibles con el mercado interior.
Precios anormalmente altos
Aunque es menos habitual, el poder adjudicador también puede investigar precios anormalmente altos, por ejemplo, cuando un licitador se sitúa muy por encima de la media. En los acuerdos marco con varios participantes, un precio anormalmente alto puede ser relevante para la clasificación.
Exclusión por precio anormal
El poder adjudicador podrá excluir una oferta con un precio anormal cuando:
- El licitador no presenta ninguna justificación o la que presenta es insuficiente.
- La justificación no elimina la anomalía.
- El contratante determina que el precio compromete el cumplimiento de la legislación social, medioambiental o laboral.
La exclusión debe estar motivada. No basta con constatar que el precio es inferior a la media: el contratante debe demostrar por qué la justificación no es convincente.
Implicaciones estratégicas
Para el licitador con un precio competitivo
Anticípate a la investigación. Si sabes que tu precio será considerablemente más bajo que el de la competencia, prepara de forma proactiva una justificación del precio. Si lo deseas, adjúntala a tu oferta.
Sea específico. Justifique cada partida que se desvíe del precio de mercado. Haga referencia a ofertas concretas de proveedores, salarios según el convenio colectivo, datos de productividad y precios de los materiales.
Demostrar la viabilidad. La mejor justificación es un cálculo detallado de los costes que demuestre que cada partida cubre los costes reales y que se ha incluido un margen razonable.
Para el competidor que pierde por un precio bajo
Comprueba la motivación. Si pierdes por un precio anormalmente bajo, comprueba si el contratante ha realizado una investigación de precios. La omisión de esta investigación es un defecto de procedimiento que puede dar lugar a la suspensión.
Solicite una justificación más detallada. Tiene derecho a preguntar por qué el contratante consideró aceptable el bajo precio.